Las asombrosas profecías de Nostradamus
El más famoso de los profetas no bíblicos, Michel de Nostradame, más conocido por Nostradamus, nació en Saint Rémy, en el sur de Francia, en 1503. Adquirió notoriedad como médico asistiendo a las victimas de la peste que estalló en Aix-en-Povence y Lyon en 1546.47, y sólo más tarde empezó a hacer profecías. Las primeras aparecieron en forma de almanaque de pronósticos meteológicos en 1550, y en 1555 publicó la primera de sus diez colecciones de profecías (casi mil en total) bajo el título de Centurias. Murió en Salon, en la Francia meridional, en 1566.
Nostradamus escribió sus profecías en verso, y casi siempre en un estilo altamente simbólico. Esto, y el hecho de que prefiriera no darles ningún orden determinado, motiva que en muchos casos su interpretación sea una simple conjetura. No obstante, algunas de ellas parecen apuntar claramente a sucesos que aún no habían ocurrido cuando vieron la luz las Centurias.
La primera profecía que dio fama de adivino a Nostradamus fue la siguiente:
El león joven vencerá al viejo, en campo bélico por duelo singular; en su jaula de oro le sacará los ojos; dos heridas en una, después sufre muerte cruel.
Cuatro años más tarde, en julio de 1559, el rey Enrique II de Francia, que a veces usaba el león como emblema, tomó parte en un torneo. La lanza de su joven adversario atravesó el yelmo dorado del rey y lo hirió. Enrique murió tras larga agonía.
Pocas profecías de Nostradamus contienen algo tan preciso como una fecha, ni siquiera parcial. Pero parece haber anticipado la del gran incendio de Londres de 1666, al decir, que tendría lugar "en tres veces veinte más seis".
La mayoría de las profecías de Nostradamus se refieren a grandes convulsiones políticas y a los asuntos de los encumbrados y poderosos. La Revolución Francesa parece ser el tema de varias estrofas, entre ellas la siguiente:
De gente esclava, canciones, cánticos y peticiones, cautivos los príncipes y señores en las prisiones. En el futuro por idiotas sin cabeza srán tenidas por divinas oraciones.
La primera frase es clara. En los "idiotas sin cabeza" de la segunda cree verse a los primeros jefes de la Revolución, que veían las peticiones del populacho francés como "oraciones" y que más tarde, corrompidos por su nuevo poder, fueron a su vez derrocados y guillotinados.
En una carta al rey Enrique II, Nostradamus predice también 1792 como fecha clave en los asuntos de Estado. En septiembre de ese año, al culminar la revolución, Francia fue proclamada república. Parece que también las muertes de la reina María Antonieta y de Madame Du Barry, amante de Luis XVI, fueron vaticinadas por este notable profeta.
Como la mayoría de los profetas, Nostradamus parece haber tenido dotes especiales para pronosticar desastres y derrocamientos. Se dice que previó el destino de Napoleón, cuya estrella al frente del Imperio francés se extinguió con su encierro en la pequeña isla de Santa Elena en 1815, y la abdicación del rey Eduardo VIII de Inglaterra en 1936.
En dos de sus quetrains, Nostradamus llegó casi a nombrar a Adolfo Hitler, y describió con cierta precisión sus calamitosas hazañas. Según la primera,
La libertad no será recobrada. Un hombre negro, orgulloso, ruin e inicuo la ocupará. Cuando halla forjado los lazos de su alianza, Venecia será vejada por Hister.
La segunda estrofa es aún más expresiva:
Las bestias enloquecidas por el hambre cruzarán los ríos, la mayor parte de los contendientes estarán contra Hister. Encerrará al jefe en jaula de hierro, cuando el hijo de Germania no respete rey alguna.
El contenido de estos versos es notablemente acertado. La libertad fue víctima de un hombre malvado, de corazón negro y cabellos negros. No cabe duda de que Venecia se vio, como el resto de Italia, "vejada" por su antiguo aliado. Las tropas de Hitler cruzaron ríos y otras fronteras como bestias voraces, aún cuando la mayoría de los países estaban en contra suya. La última frase es oscura, pero puede referirse al bloqueo naval alemán de Gran Bretaña, que, antes de Pearl Harbor, encabezaba en solitario la batalla del mundo libre por la supervivencia.
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